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Domingo Rivero
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Biografía


   Domingo Rivero González nace el 23 de marzo de 1852, en la Villa de Arucas, Gran Canaria, y muere en Las Palmas, el 8 de septiembre de 1929. Su padre, don Juan Rivero Bolaños, era natural de la Villa de Guía; y su madre, doña Rafaela González Castellano, era de Arucas. En 1864 los padres de Domingo Rivero –como afirma Eugenio Padorno en su ensayo- se trasladan a Las Palmas, y ese mismo año el joven Domingo Rivero inicia los estudios de bachillerato en las aulas del colegio de S. Agustín, donde también se educaron "el anticlerical" Galdós, Tomás Morales y otros canarios insignes.

Después de haber obtenido el Grado de bachiller, "marcha al extranjero" para completar sus estudios. Viaja entonces a Francia e Inglaterra. Hacia el año 1870 Domingo Rivero ya se encuentra en París, y -como asevera Eugenio Padorno en su ensayo- tras una estancia muy breve en esa capital, se traslada a Londres, donde permanece hasta principios de 1873. Durante estos tres años en la capital del Reino Unido Domingo Rivero se forma intelectualmente y conoce a los clásicos anglosajones; traduce Shakespeare, y a los poetas Byron, Thomas Hardy y Rupert Brooke. Luego, el joven Domingo Rivero regresa a España para iniciar sus estudios de Derecho en Sevilla(1873-1879). Si bien, el último curso (1879-80) lo realiza en Madrid, por una decisión personal.

    Terminados los estudios de Derecho, regresa a Las Palmas en 1881, logra plaza de relator en la Audiencia de la capital grancanaria, y más adelante desempeñará en la misma, el cargo de Secretario. A partir de ese momento, su vida profesional y social se une al lento y tranquilo discurrir de la vida en la ciudad de Las Palmas.

    Domingo Rivero apenas publicaría una treintena de poemas en vida; sin embargo, su poesía no era desconocida entre "aquella promoción poetas grancanarios que inician la poesía moderna en la Isla". "Don Domingo tenía entonces los 58 ó 60 años". Entre estos jóvenes poetas se encuentran Doreste Silva, Julián y Saulo Torón, Tomás Morales, Alonso Quesada y el poeta de Telde Fernando González.

    En 1922, fue precisamente el poeta de Telde Fernando González quien dio a conocer, en la prensa de Madrid, el poema de Domingo Rivero El humilde sendero:

Nunca aspiré a la gloria, ni me atrajo

de la fama el estruendo,

ni soñé que mi nombre

pueda en su libro recoger el tiempo.

De esa ambición mi corazón no sabe... [...]

    "Y siendo Manuel Azaña director de La Pluma madrileña, el poeta de Ofrendas a la nada, [Fernando González], hace que se publique su poema mejor logrado, el soneto Yo, a mi cuerpo"

¿Por qué no te he de amar, cuerpo en que vivo?

¿Por qué con humildad no he de quererte,

si en ti fui niño y joven y en ti arribo

viejo, a las tristes playas de la muerte? [...]

    A partir de entonces, otros poemas de Domingo Rivero fueron publicados en la prensa diaria de Las Palmas, "y en las revistas El Apóstol y Florilegio, en Castalia, de Tenerife, Canarias de La Habana, y La Pluma y Alfar, de Madrid"

    En 1927, el ilustre y ya anciano poeta de la Villa de Arucas publica "más de media docena de poemas, y trabaja en el proyecto de una antología propia ".

    De esta manera, su obra poética se fue desarrollando paralelamente al Modernismo y al Postmodernismo, entendiendo esta cronología en un sentido amplio, habida cuenta de que hoy en día se sigue hablando del Modernismo como algo que no ha terminado, y cuyas influencias siguen vigentes en la literatura contemporánea.

Domingo Rivero muere en septiembre de 1929, pero los poetas jóvenes del primer cuarto de siglo siguieron admirándole. Ya en 1937, "Valbuena Prat lo considera como maestro de las generaciones canarias modernas". Luego vendrá el silencio, y tras un largo olvido de unos treinta años, las nuevas generaciones de poetas vuelven a interesarse por la obra de Domingo Rivero. Esto sucede a partir de los años 50, cuando algunos escritores y críticos literarios como Fernando Ramírez, Lázaro Santana, Rodríguez Padrón o Manolo y Eugenio Padorno, tratan de dar a conocer su poesía.

    Finalmente, en 1994, Eugenio Padorno publica la edición crítica de la poesía completa de Domingo Rivero. Podemos decir sin miedo a equivocarnos que, desde ese momento o incluso antes, la obra del admirado poeta aruquense ya se ha incorporado al acervo cultural de muchos canarios.


Recopilación biográfica, obra y selección de imágenes de Pedro A. Lorenzo y Oswaldo Lorenzo para la asignatura de Informática dirigida por el profesor Florencio Alonso Ruiz.

 La información ha sido extraída íntegramente del libro de Eugenio Padorno: "Domingo Rivero, Poesía completa" y además, fue elaborada en Arucas, el 14 de noviembre de 1997 para la web del IB Domingo Rivero.

IES Arucas-Domingo Rivero  | 35013842@gobiernodecanarias.org
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